jueves, 29 de abril de 2010

LA OFENSIVA NACIONAL SOBRE VIVER.- SEGÚN EL GENERAL VICENTE ROJO.


Muchas son las obras que hablan sobre los combates en Viver, pero muy pocos Generales han escrito de ellos. El General Vicente Rojo Lluch (1894-1966) hace un pequeño análisis de los sucesos acaecidos en Viver en las páginas 142-143 de su libro: "España heróica. Diez bocetos de la guerra española", editado por ARIEL en 1942.


"Inicia el enemigo su ataque en la dirección general de Segorbe, en forma potentísima, y logra la ruptura. Nuestro Cuerpo XIII queda batido y resulta impotente para cerrar, ni siquiera con los refuerzos que se le envían, la brecha creada por el enemigo sobre la carretera general: una gran balsa queda constituida en el frente, amenazando cerrar a nuestro Cuerpo XVII, situado a la derecha del XVIII, en el saliente de Mora. Resiste éste valientemente; pero a medida que su situación se agrava, por su izquierda, cuando el Mando considera su situación insostenible le ordena el repliegue, y puede hacerlo salvando todos sus medios a través de un terreno abrupto y sin disponer apenas de comunicaciones.
El ataque lo reproduce el enemigo en dos direcciones y nuestras tropas, siguiendo las instrucciones del Mando, se amparan en la línea defensiva prevista. Durante diez días el enemigo realizará contra ella desesperados ataques sin que la defensa ceda. Sólo en algunos puntos de la bolsa de V. Toro y del saliente de Caudiel logrará pequeñas ventajas.
En seguida concentra sus esfuerzos en suprimir el espacio sobre VIVER y Segorge: la aviación enemiga despliega una abrumadora actividad; nuestras posiciones son prácticamente sumergidas en una ola de explosivos. No hay una hectárea de terreno que no sea insistentemente bombardeada a lo largo de 20 km, de frente. Ninguna posición se libra de tiros de artillería macizos, persistentes, ni del ataque de los tanques, ni de las oleadas de infantería.
El ataque culmina en dirección a VIVER y los días 20, 21, 22 y 23 de julio marcan el principal esfuerzo: incesantes oleadas de infantería se suceden y son invariablemente deshechas; los tanques italianos, las Divisiones de flechas, las tropas frescas que el enemigo ha recibido, se estrellan ante la tenacidad de los defensores. En la ermita de San Blas, en un frente de 3 km, desde el amanecer, se suceden sin interrupción uno de esos días, los bombardeos, los tiros de artillería, los ataques de infantería, en medio de una nube de polvo y humo que no desaparece en 14 horas; pero al terminar la jornada, la posición, materialmente deshecha, sigue en nuestro poder y, ante ella, innumerables cadáveres y materiales deshechos, evidencian el fracaso del ataque. Madrid revivía en el frente de VIVER."



Es de destacar, que en este último párrafo, cuando se refiere a la ermita de San Blas, lo hace por error, puesto que la defensa se organizó en el monte de la ermita de San Roque, cuya fotografía aparece al inicio de este artículo.

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